20 ene. 2011

¿Problemas con el ácido úrico? Toma café


El ácido úrico es uno de las sustancias de desecho del metabolismo humano (es el producto final de oxidación en el metabolismo de las purinas) y suele hallarse en la sangre con una concentración de hasta 8.3 mg/dl -o lo que es lo mismo, ~494 µmol/l- en individuos sanos. Cuanto esta concentración aumenta, pueden empezar problemas de diferente tipo. El más común es la gota, una inflamación artítrica que afecta fundamentalmente a los hombres (>95% de los casos). También pueden producirse cristalizaciones de ácido úrico en los riñones, que pueden resultar en la formación de cálculos renales. Por todo ello, el control del nivel de ácido úrico en sangre es importante desde el punto de vista sanitario. Normalmente, suele haber factores congénitos en este tipo de patología, pero también se postula que la dieta y el estilo de vida puede influir en la misma.

En relación con lo anterior, resulta especialmente interesante un estudio de más de 12 años de duración cuyos resultados han sido recientemente publicados, y que estudia la relación de la gota con el consumo de café, té, y otras bebidas. Se trata de un trabajo de Hyon K. Choi y colaboradores titulado

•Coffee consumption and risk of incident gout in men: A prospective study

y publicado en la revista Arthritis & Rheumatism. El estudio ha abarcado más de 45,000 hombres por encima de los 40 años al comienzo del mismo, y durante el mismo se han tomado datos de la ingesta de café, té, bebidas de cola o chocolate por parte de los sujetos. De esta población de estudio se han diagnosticado 757 casos de gota, y al correlacionar los mismos con el consumo de estas bebidas se ha llegado a resultados sumamente interesantes. El riesgo de gota es 40% inferior en sujetos que consumían 4 ó 5 tazas de café al día, y un 59% inferior para los que tomaban 6 o más (por supuesto, estamos hablando del café -si puede llamarse así- que se toma en los EE.UU.). Lo más curioso es que no hay dependencias significativas ni del consumo de té, ni de la ingesta total de cafeína, lo que sugiere que es alguna sustancia diferente de esta última -por ejemplo el ácido clorogénico, un potente antioxidante presente en el café- la responsable del efecto (de hecho, hay un modesta correlación con el consumo de café descafeinado).

A la luz de estos potenciales efectos beneficiosos del café, cabe recordar la anécdota (quién sabe si apócrifa) de la que Voltaire -ingente consumidor de café- fue protagonista. Cuando le advirtieron de que el café era un veneno lento, afirmó: “Debe serlo realmente; hace más de cincuenta años que lo tomo, y aún no me he muerto“.


 
Gracias... Singularidad Desnuda

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