22 abr. 2011

El origen de la vida, por Stanley Miller, sesenta años después

Cómo apareció la vida en nuestro planeta es una de las preguntas elementales de la ciencia, y muchos investigadores se han abocado a buscar su respuesta. En la década del ’50, un profesor de química realizó una serie de experimentos a fin de reproducir las condiciones de la Tierra primitiva, a través de una mezcla de sulfuro de hidrógeno, agua, metano, dióxido de carbono y gas amoníaco. Luego de varias pruebas en su laboratorio, el joven Miller abandonó la investigación. Casi sesenta años más tarde uno de sus ex alumnos, Jeff Bada, recuperó del archivo aquellas muestras y, gracias a los avances técnicos de la actualidad, logró junto a su equipo acceder a importantes respuestas posibles: la reacción de los gases derivados de la acción volcánica y los relámpagos se habrían convertido en aminoácidos que permitieron la aparición de proteínas simples.

Esta demostración también puede sostener la hipótesis de la Panspermia, que propone que la vida fue traída por asteroides, particularmente por sus aminoácidos producidos por sulfuro de hidrógeno, tal como en el experimento de Miller. Esto implicaría, a su vez, que así como trajeron la vida a la Tierra, estos asteroides pueden haberla sembrado en muchísimos otros sitios.

Así que el joven químico iba por el buen camino, aunque demasiado adelantado para las herramientas técnicas de su época. Allí radica el valor de generar discípulos fieles y curiosos.

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